¿Qué son los ruidos articulares?
Los ruidos articulares son sonidos que se producen en la articulación temporomandibular (ATM) durante el movimiento de la mandíbula, como al abrir o cerrar la boca.
Pueden manifestarse en forma de chasquidos, clics o crepitaciones, y en muchos casos están relacionados con alteraciones en el funcionamiento de la articulación o en la posición del disco articular.
Aunque en algunas situaciones pueden aparecer sin causar molestias, cuando se acompañan de dolor, limitación del movimiento o sensación de bloqueo, pueden indicar la presencia de una disfunción de la ATM.
Por este motivo, es recomendable realizar una valoración clínica para determinar su origen y establecer si requieren tratamiento o seguimiento.
Diagnóstico
El diagnóstico de los ruidos articulares se basa en una evaluación clínica de la articulación temporomandibular (ATM) y de la función mandibular.
Es importante determinar el tipo de ruido, su momento de aparición durante el movimiento y si se asocia a otros síntomas como dolor, limitación de apertura o sensación de bloqueo.
El proceso diagnóstico incluye:
- Historia clínica detallada
- Exploración de la articulación temporomandibular (ATM)
- Evaluación de la apertura y cierre mandibular
- Valoración de la presencia de chasquidos, clics o crepitaciones
- Identificación de posibles factores asociados como el bruxismo
- Pruebas complementarias: TC o Resonancia magnética
En casos en los que existen síntomas asociados o sospecha de alteraciones internas de la articulación, puede ser necesario realizar pruebas complementarias para valorar con mayor precisión la estructura y función de la ATM.
Un diagnóstico adecuado permite determinar si los ruidos articulares son funcionales o si están relacionados con una disfunción que requiera tratamiento.
Tratamiento
El tratamiento de los ruidos articulares depende de su causa y de la presencia o no de síntomas asociados.
En aquellos casos en los que los ruidos no se acompañan de dolor ni de limitación funcional, puede no ser necesario un tratamiento específico, siendo suficiente el seguimiento clínico.
Tratamiento funcional
Cuando los ruidos articulares están relacionados con alteraciones en la función de la articulación temporomandibular (ATM), el tratamiento se orienta a mejorar la dinámica mandibular y reducir la sobrecarga de las estructuras implicadas. Para ello pueden utilizarse medidas como fisioterapia especializada, ejercicios terapéuticos, férulas de descarga y otras estrategias dirigidas a mejorar la función articular.
Control de síntomas asociados
Si los ruidos se acompañan de dolor, limitación de la apertura oral o molestias articulares, pueden ser necesarias medidas específicas para controlar los síntomas y mejorar la función. Entre ellas se incluyen tratamientos farmacológicos, fisioterapia, fotobioestimulación con láser de baja potencia y, en determinados casos, infiltraciones articulares.
Tratamiento de la causa subyacente
En función del diagnóstico, puede ser necesario abordar factores como el bruxismo, la sobrecarga muscular o las disfunciones articulares que puedan estar en el origen del problema.
Seguimiento clínico
El control periódico permite valorar la evolución de los ruidos articulares, detectar posibles cambios y ajustar el tratamiento cuando sea necesario, con el objetivo de preservar la función de la articulación y prevenir la aparición de síntomas o complicaciones futuras.
Enfoque clínico IMIPO
En el Instituto IMIPO, los ruidos articulares se evalúan dentro del estudio global de la articulación temporomandibular (ATM), con el objetivo de identificar su origen y determinar si están asociados a una alteración funcional o estructural.
El enfoque clínico se basa en una valoración detallada de la dinámica mandibular y del comportamiento del disco articular durante el movimiento, permitiendo diferenciar entre ruidos sin relevancia clínica y aquellos que forman parte de una disfunción de la ATM.
La dedicación específica a los trastornos de la ATM y al dolor orofacial permite establecer un diagnóstico preciso y evitar tratamientos innecesarios en casos en los que no existe patología asociada.
Cuando los ruidos articulares se acompañan de dolor, limitación funcional o alteraciones en la apertura mandibular, se plantea un tratamiento individualizado orientado a mejorar la función articular y prevenir la progresión de la disfunción.