¿Qué son las llagas recurrentes?
Las llagas recurrentes, también conocidas como aftas orales recurrentes, son lesiones ulceradas que aparecen de forma repetida en la mucosa de la cavidad oral.
Se presentan como pequeñas úlceras de bordes bien definidos, generalmente de color blanquecino o amarillento en el centro y rodeadas de un halo rojizo, que pueden resultar dolorosas, especialmente al comer, hablar o cepillarse los dientes.
Su aparición puede ser esporádica o repetirse en el tiempo, con periodos de mejoría y recaídas.
Aunque su causa no siempre está claramente definida, pueden estar relacionadas con factores como el estrés, déficits nutricionales, alteraciones del sistema inmunológico o irritaciones locales.
En la mayoría de los casos son benignas, pero cuando son frecuentes, persistentes o de gran tamaño, es importante realizar una valoración clínica para descartar otras patologías y establecer un tratamiento adecuado.
Diagnóstico
El diagnóstico de las llagas recurrentes se basa principalmente en la evaluación clínica de las lesiones y en la historia del paciente.
Es importante valorar la frecuencia de aparición, la duración de las lesiones y la sintomatología asociada, así como identificar posibles factores desencadenantes.
El proceso diagnóstico incluye:
- Exploración de la cavidad oral
- Historia clínica detallada
- Evaluación de hábitos y factores locales
- Valoración de posibles déficits nutricionales o enfermedades sistémicas
- Pruebas complementarias en casos indicados
En situaciones en las que las lesiones son atípicas, persistentes o especialmente frecuentes, puede ser necesario ampliar el estudio para descartar otras patologías de la mucosa oral.
Un diagnóstico adecuado permite orientar correctamente el tratamiento y reducir la recurrencia de las lesiones.
Tratamiento
Las aftas recurrentes pueden llegar a ser muy dolorosas y afectar de forma importante a la alimentación, el habla y la calidad de vida.
Afortunadamente, existen tratamientos muy eficaces que permiten aliviar los síntomas, acelerar la cicatrización de las lesiones y reducir la frecuencia de los brotes e incluso eliminarlos por completo.
Tratamiento adaptado
El tratamiento debe adaptarse a cada paciente y puede incluir la identificación y corrección de factores desencadenantes, tratamientos tópicos aplicados directamente sobre las lesiones, tratamientos farmacológicos sistémicos en los casos más severos y recomendaciones específicas para prevenir nuevas recurrencias
Fotobioestimulación
Fotobioestimulación con láser de baja potencia también es una herramienta útil para disminuir el dolor y favorecer la cicatrización de aftas persistentes o especialmente dolorosas.
Seguimiento clínico
El seguimiento clínico permite valorar la evolución del paciente y ajustar el tratamiento para conseguir el mejor control posible de la enfermedad.