¿Qué es el bruxismo infantil?
El bruxismo infantil es el hábito de apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria, especialmente durante el sueño, aunque también puede aparecer durante el día.
Es relativamente frecuente en niños, pero cuando es persistente o intenso puede afectar a la salud bucodental y a la función de la mandíbula.
Diagnóstico
El diagnóstico del bruxismo infantil es fundamentalmente clínico y se basa en una evaluación detallada del niño y de sus hábitos.
Es importante identificar la presencia del hábito, su frecuencia y posibles factores asociados, como alteraciones del sueño, respiración oral o tensión muscular.
El proceso diagnóstico incluye:
• Historia clínica completa (hábitos, sueño, posibles ruidos nocturnos)
• Exploración de la cavidad oral
• Evaluación del desgaste dental
• Valoración de la musculatura masticatoria
• Evaluación de la articulación temporomandibular (ATM)
• Identificación de factores asociados o desencadenantes
Un diagnóstico correcto permite establecer un tratamiento individualizado y evitar la progresión de alteraciones funcionales o estructurales.
Tratamiento
El tratamiento del bruxismo infantil debe ser individualizado y adaptado a cada niño, en función de la intensidad del hábito y de sus posibles causas.
El abordaje se centra en reducir la sobrecarga de la musculatura y prevenir el desgaste dental, mediante un enfoque clínico funcional y, en algunos casos, multidisciplinar.
PROTECCIÓN DENTAL
El uso de dispositivos como férulas puede ser indicado en casos seleccionados para proteger los dientes y disminuir la carga sobre la articulación temporomandibular.
Se trata de una medida preventiva que ayuda a evitar el desgaste dental y las molestias asociadas al bruxismo.
REEDUCACIÓN FUNCIONAL
Se trabajan hábitos y patrones funcionales relacionados con la posición de la lengua, la respiración y la musculatura orofacial.
Este enfoque permite reducir la sobrecarga y mejorar el equilibrio funcional.
CONTROL DE FACTORES ASOCIADOS
Es importante identificar y abordar factores como el estrés, alteraciones del sueño o respiración oral que pueden favorecer el bruxismo.
El tratamiento se orienta a corregir estos factores para disminuir la intensidad del hábito.
SEGUIMIENTO CLÍNICO
El control periódico permite valorar la evolución del niño, ajustar el tratamiento y prevenir posibles complicaciones a largo plazo.
Enfoque clínico IMIPO
En el Instituto IMIPO, el bruxismo infantil se aborda desde una perspectiva funcional y del desarrollo, basada en el diagnóstico preciso y el tratamiento individualizado.
La dedicación exclusiva a la medicina y patología oral permite ofrecer un enfoque clínico orientado a identificar las causas del hábito, valorar su impacto en la función orofacial y aplicar las estrategias terapéuticas más adecuadas en cada caso.